CUIDADOS PARA LOS BEBES EN EL VERANO

Estamos en verano y las altas temperaturas hacen necesarios ciertos cuidados para los bebés.

  1. Mantener a los bebés con poca ropa. Los bebés necesitan estar desabrigarlos y con ropa clara cuando hace calor igual que los adultos. . Es bueno también usar sombreritos para cubrirlos del sol.
  2. Mantenerlos hidratados. Si el bebé está tomando pecho no hace falta darle agua, tal vez es recomendable aumentar la frecuencia de las tomas, las mamás deben tomar más agua. Si toma mamadera habría que ofrecerle agua mineral para reforzar las tomas. Los que ya se alimentan con sólidos ofrecerles agua, frutas, licuados, etc
  3. Protegerlos del sol. La piel del bebé es extremadamente sensible a las radiaciones solares, por lo que es imprescindible usar protector solar (factor 40 -50). Hay que elegir la más adecuada para su tipo de piel y aplicar siempre 30 minutos antes de exponerlos al sol y evitando las horas de sol más directo.
  4. Cuidarlos de los insectos. En especial de los mosquitos. Los que tienen menos de 2 meses cuando estén en espacios al aire libre es conveniente colocar un tul para no permitir que se acerquen los insectos. Ya a partir de los 2 meses se les puede colocar repelentes y recordar de no ponérselo en las manos.
  5. Extremar los controles en el agua. En verano hay que extremar las precauciones de seguridad en piletas y en el mar. Como todos saben el riesgo de ahogamientos en verano es muy alto. Los bebés no deben quedar sin vigilancia ni por un segundo, aunque estén en una piletita chica con poca agua, ya que no disponen de la motricidad necesaria para cambiar de posición.
  6. Alimentación. Cuando hace calor es probable que los bebés tengan menos apetito o coma menos de lo habitual. Hay que respetarlo y no preocuparse si quiere comer menos, estar bien alimentado no significa alimentarse mucho, sino adecuadamente. Es buen momento para ofrecer las frutas de temporada, prepararle jugos o batidos.

 




Los adultos y el pánico

En la Argentina, muchas personas, en algún momento de sus vidas han padecido ataque de pánico. Una  sensación que invade, casi todo, no se puede salir a lugares abiertos o con mucha gente o no pueden quedarse solos. El cuerpo denuncia palpitaciones, sudoración, mareos, angustia, etc.

Es importante aliarse con todo lo que sucede, comprender que algo de nosotros mismos tenemos que revisar, que se aproxima un cambio y la sensación es de muerte, de pánico.

Es importante pedir ayuda, acompañado se sobrelleva mejor.




AMOR DE VERANO

Desde siempre disfrutar de unas buenas vacaciones, no solo es playa, amigos y descanso, para la juventud es un buen momento para tener un amor fugaz,  un amor de verano.

Los púberes y adolescentes cuando veranean con la familia y/o amigos desean conocer a alguien, divertirse y volver contentos recordando a esa personita que quizás no ven más o solo se podrán conectar  por las redes sociales, pero  consiguió que las vacaciones tengan un condimento especial.

Para los padres quizás sus vacaciones se tiñen de preocupación, pero haciendo memoria recordarán que a ellos también les paso lo mismo, caminatas por la playa, juegos, salidas que solo en vacaciones se pueden disfrutar. Amor de Verano.




Balance anual en los niños

Así como los adultos hacemos un balance sobre todo lo acontecido en el año, es buena idea compartir con los niños esa costumbre. Los padres podemos favorecer en los niños un balance de su año vivido.

  1. ¿Qué fue lo que más le gusto en la escuela, en casa, con tus amigos etc.?
  2. ¿Qué es lo que te hubiera gustado cambiar?
  3. Escuchar y comprender el análisis que hacen de su vida.
  4. Favorecer lo que necesita cambiar.

Pensar sobre lo vivido muchas veces nos hace elegir mejor, apreciar los logros,  y reconocer nuestros gustos y deseos.




Como afecta en los niños la violencia de genero.

Los niños y niñas que viven en un contexto familiar en el que hay violencia de género pueden tener consecuencias negativas significativas tanto a corto como a largo plazo afectando sus emociones, pensamientos, valores, comportamiento, rendimiento escolar y adaptación social. Se les dificulta aprender a resolver conflictos, a ser empáticos, y se puede ver afectada la idea de pareja. En todos los casos son víctimas directas de violencia psicológica por los insultos, humillaciones que reciben, o como consecuencia de observar amenazas, el control, la vigilancia, las agresiones físicas o el abuso sexual que sufren sus madres. La exposición a este tipo de violencia como a cualquier otra que se de en la familia, puede tener consecuencias a largo plazo y afectar el funcionamiento de su vida adulta. Las situaciones violentas dentro de la vida en el hogar dificultan el desarrollo de sentimientos de seguridad y confianza. Estos niños pueden manifestar conductas externas: agresivas, antisociales, desafiantes, etc., e internalizadas: inhibición, miedo, baja autoestima, ansiedad, depresión, síntomas somáticos, etc.

Los niños no son víctimas sólo porque sean testigos de la violencia entre sus padres sino porque “viven en la violencia” .Aunque no sean el objeto directo de las agresiones, padecen violencia psicológica, a veces también física, que es una forma de maltrato infantil. Definimos el maltrato infantil como cualquier acto por acción, omisión o trato negligente, de carácter no accidental, realizado por individuos, por instituciones o por la sociedad en su conjunto, y todos los efectos derivados de estos actos o de su ausencia que priven a los niños de su libertad o de sus derechos correspondientes y/o que dificulten su óptimo desarrollo.

Los niños y niñas que crecen dentro de familias en donde existe violencia de género pueden ver afectado su modelo de pareja, y de modalidad vincular. Muchos crecen creyendo que la violencia es una pauta de relación normal entre adultos. Al estar en fase de crecimiento y desarrollo madurativo, conforman su personalidad en función de la violencia y la toman como modelo, interiorizando los roles de maltratador o maltratada. Interiorizan patrones de comportamiento violentos y no discriminan lo que es adecuado o está bien, de lo que es injustificable. Los hijos de un maltratador crecen inmersos en el miedo. Ellos y ellas son candidatos al diagnóstico de toda la variedad de trastornos por estrés traumáticos, depresiones por desesperanza o de posibles trastornos de personalidad. Todo ello muchas veces, sin un solo golpe, sin un maltrato “directo”.

En ésta situación difícil de atravesar y en donde hay muchas personas involucradas es importante saber que siempre hay familiares, profesionales y organizaciones que pueden brindar ayuda. No olvidemos que los niños y las mujeres siempre son los primeros en ser rescatados en cualquier catástrofe, ésta puede ser una de ellas.




Cuando lo reto se enoja

Muchos  padres consultan para lograr una forma de poner límites sin provocar en sus hijos enojo. Parecería que no toleran el enojo, la furia, o el berrinche que provoca decir No a sus hijos.   Sobre todo en la primera infancia este deseo de los padres, es casi imposible. A los niños pequeños en su afán de ir conquistando y conociendo su mundo se mueven gracias a sus impulsos, ellos quieren tocar, correr,  alejarse,  esconderse….y los papas  tienen que decir No a casi todo.

Es esperable que el niño se enoje, reaccione mal ya que no lo dejan hacer todo lo que él quiere.

Lo más interesante es que los niños tienen que ir aceptando el No y con el tiempo ir modulando su reacción. Ambas cosas son necesarias para su crecimiento.

Para lograr esto, los papas tienen que ser constantes en las situaciones que ellos crean necesario poner un límite, contener la reacción de una manera adecuada para la edad. Y lo más importante No abandonar el reto porque el niño se pueda enojar.




Verdades y mitos sobre la Maternidad

Llega Octubre y comienzan los festejos para las madres, se las recuerda especialmente y aparecen las preguntas de rigor que ponen de manifiesto los mitos y creencias. ¿Madre se nace o se hace? ¿Qué es el instinto maternal, existe?

Sabemos desde la biología que el instinto es aquello que permite la supervivencia y la evolución de la especie. Por eso para algunos el instinto maternal es algo innato que impulsa a las mujeres a tener hijos, a protegerlos y a cuidarlos una vez que han nacido. Para otros no es un instinto sino más bien una preferencia, un deseo que se relaciona con el tipo de vínculo que se haya tenido en la infancia con los progenitores, entre otros factores.

Consideramos que el sentimiento maternal se construye a lo largo de la vida de una mujer. Antiguamente se pensaba a la mujer desde una perspectiva biológica donde se le enseñaba que su tarea específica y fundamental era la maternidad, que el amor maternal era algo instintivo, algo innato. Hoy las cosas han cambiado hay mujeres que deciden no ser madres, que su realización personal pasa por su trabajo, por su profesión. Sin embargo hay muchas mujeres para las cuales ser madre es un fuerte deseo, que completa su vida y sus expectativas.

La maternidad para las mujeres puede ser tanto fuente de felicidad como de conflictos, algo placentero o algo que implique un sacrificio. Todo esto depende de la significación que le dé esa mujer, las expectativas que tenga sobre la maternidad, la relación que haya tenido con su propia madre, sus vivencias, sus emociones, la relación con su pareja, su deseo, así como también la educación y el entorno social en el que se encuentra. Lo vivido, más lo sentido, lo que uno proyecta para sí y para su pareja, es lo que da sentido particular a esa maternidad.

Una vez que el niño llega al mundo, ella se vincula con él día a día con una resonancia personal y única que se establece con cada hijo. La crianza de un niño se basa en un aprendizaje permanente del niño y de los padres, es un camino que se va construyendo en el tiempo y con la interacción entre ambos. Requiere de presencia, de perseverancia, de dedicación. Los niños traen al nacer todo su potencial y necesita de los padres para que este pueda desplegarse.

Estar en sintonía con uno mismo en un momento primordial de la vida hace que se arribe a la maternidad con grandes dosis de felicidad y realización

Feliz Día!




La importancia del Juego en la niñez

El juego es la actividad natural que realizan los niños y que es vital para su desarrollo físico y emocional. Es el primer instrumento que posee el niño para aprender y para conocerse a sí mismo, a los demás y al mundo que los rodea. El juego favorece el crecimiento, el desarrollo del pensamiento, la relación con otros y la autonomía. Gracias al juego, se desarrolla la imaginación, la capacidad creativa, ya que con experimentación, la invención de estrategias de acción, la manipulación, logran conquistar nuevos espacios, aprender diferentes destrezas, descubren que sienten, que pueden, y que no. Podríamos decir que el juego es el idioma de  los pequeños.

Los niños juegan por placer, el juego es en sí mismo una actividad placentera. Pueden apasionarse, imaginar, hacer a su manera, pero también respetar el juego de los demás, intentando lidiar, consensuar, o seguir pautas o reglas acordadas. El juego les permite la descarga de agresión y el despliegue de la misma. Es  una actividad que ayuda a relacionarse con otros niños, a trabajar la perseverancia, a elaborar situaciones dolorosas.

Al jugar, ejercitan su cuerpo en crecimiento, aprenden a controlar y coordinar sus músculos, las articulaciones, los movimientos, pero además, estimula la inteligencia y las emociones. Los niños juegan no solo para divertirse o distraerse, también lo hacen para aprender. El juego es el termómetro que mide la salud de nuestros niños. Un niño que juega está sano física, mental y emocionalmente. Cuando los niños de cualquier edad están enfermos, dejan de jugar, porque el juego implica una actitud activa y no pasiva, una acción física, emocional e intelectual activa para comprometerse libremente en el juego. El juego es por tanto el mejor indicador de la salud de tu hijo, es tan importante como la comida y el sueño.

El juego se va modificando, adquiere otras formas y significados a medida que crecen los niños pero es imprescindible en todas las etapas de la infancia. Existen muchísimas formas de jugar, estarán limitadas por el espacio que tengan los niños para desarrollar sus juegos, los recursos que les proporcionen los adultos y por su propia imaginación.

Los padres son los primeros compañeros de juego que tienen los niños, con ellos aprenderán a imitar sonidos, a sostener los juguetes que se le ponen en las manos, a tirarlos y disfrutar con el ruido que provocan al caer, más tarde a esconder y encontrar cosas. Poco a poco ellos aprenderán a jugar solos durante cortos periodos de tiempo, cada vez podrá entretenerse más tiempo solo, siempre que tenga objetos con los que jugar y espacios para desplegar su juego. Por ello los adultos deberían facilitar los medios, los materiales y el espacio necesario para jugar.

Muchas veces, los padres, influenciados por la publicidad, proporcionan a sus hijos solo “juguetes educativos” o  muy estructurados, limitando el juego espontáneo o generado por ellos, el cual les  permite aprender sobre el mundo real, sobre si mismo y sobre su entorno, y esto es tanto  más educativo. Es muy útil y agradable para los hijos, también para los padres, jugar juntos, revolcándoos por el suelo, modelando plastilina, cantando, bailando., jugando a las visitas o a la pelota. Esto no solo mejorará el vínculo con nuestros hijos, también hará que él se sienta más feliz, a la vez que los papás pueden recuperar la alegría del recuerdo de sus juegos infantiles.

¡No saben los que se pierden al no jugar con los niños! Ambos recordarán siempre esos momentos de emoción y sonrisas. Aunque sólo sea media hora, veinte minutos, liberándonos de todas las cargas y obligaciones podemos jugar con nuestros hijos a las escondidas, a los indios, o a lo que ellos quieran. Es una experiencia enriquecedora.




PADRES QUE CRIAN SOLOS

Cada vez existen más hombres que se hacen cargo de enfrentar la crianza de sus hijos solos, ya sea porque su pareja ha fallecido o porque la madre ha abandonado la familia. Hoy sabemos que tienen la misma capacidad que las mujeres para ocuparse de los niños. Al principio, al igual que una mujer, siempre hay angustia: “cómo voy a hacer”, “cómo podré solo”; pueden sentir que les falta la comprensión y la sensibilidad de las mujeres.
Hay un mito social que dice que cuando una mujer se queda sola, no solicita ayuda a nadie y sigue adelante con sus hijos, y que no sucede así con el varón que luego sale a buscar a otra compañera. La realidad hoy es otra, y que echa por tierra dicha “distorsión cultural”: un hombre está capacitado para hacerse cargo de sus hijos y no necesita la presencia femenina para resolver los temas domésticos y cotidianos. Vemos que lo masculino ha ido cambiando en los últimos años, el hombre de hoy muestra más socialmente sus afectos, emociones, y debilidades. Los hijos están accediendo a una paternidad distinta Hoy vemos papás más presentes acompañando desde la gestación, y en los diferentes momentos de sus hijos. . A través de los años el rol y la acción de los papás en la crianza de los niños ha ido cambiando.
En general no es fácil criar hijos aún cuando hay dos personas. Si los varones por alguna u otra razón, soltería, divorcio, separación, viudez o decisión personal tienen que criarlos solos, formando familias monoparentales, será prudente hacer un análisis de sus propios conceptos acerca de la crianza, de las ideas de su propia historia familiar y de los recursos con los que cuenta. Sin embargo, si están dispuestos a seguir adelante, no hay razón para creer que una mujer lo hará mejor que un varón
Es bueno tener en cuenta que es muy importante intentar no aislarse del mundo. Es bueno encontrar en la familia una figura materna que permita el accionar de la presencia femenina. Puede ser una abuela o una tía que cumpla ese rol.