Como afecta en los niños la violencia de genero.

Los niños y niñas que viven en un contexto familiar en el que hay violencia de género pueden tener consecuencias negativas significativas tanto a corto como a largo plazo afectando sus emociones, pensamientos, valores, comportamiento, rendimiento escolar y adaptación social. Se les dificulta aprender a resolver conflictos, a ser empáticos, y se puede ver afectada la idea de pareja. En todos los casos son víctimas directas de violencia psicológica por los insultos, humillaciones que reciben, o como consecuencia de observar amenazas, el control, la vigilancia, las agresiones físicas o el abuso sexual que sufren sus madres. La exposición a este tipo de violencia como a cualquier otra que se de en la familia, puede tener consecuencias a largo plazo y afectar el funcionamiento de su vida adulta. Las situaciones violentas dentro de la vida en el hogar dificultan el desarrollo de sentimientos de seguridad y confianza. Estos niños pueden manifestar conductas externas: agresivas, antisociales, desafiantes, etc., e internalizadas: inhibición, miedo, baja autoestima, ansiedad, depresión, síntomas somáticos, etc.

Los niños no son víctimas sólo porque sean testigos de la violencia entre sus padres sino porque “viven en la violencia” .Aunque no sean el objeto directo de las agresiones, padecen violencia psicológica, a veces también física, que es una forma de maltrato infantil. Definimos el maltrato infantil como cualquier acto por acción, omisión o trato negligente, de carácter no accidental, realizado por individuos, por instituciones o por la sociedad en su conjunto, y todos los efectos derivados de estos actos o de su ausencia que priven a los niños de su libertad o de sus derechos correspondientes y/o que dificulten su óptimo desarrollo.

Los niños y niñas que crecen dentro de familias en donde existe violencia de género pueden ver afectado su modelo de pareja, y de modalidad vincular. Muchos crecen creyendo que la violencia es una pauta de relación normal entre adultos. Al estar en fase de crecimiento y desarrollo madurativo, conforman su personalidad en función de la violencia y la toman como modelo, interiorizando los roles de maltratador o maltratada. Interiorizan patrones de comportamiento violentos y no discriminan lo que es adecuado o está bien, de lo que es injustificable. Los hijos de un maltratador crecen inmersos en el miedo. Ellos y ellas son candidatos al diagnóstico de toda la variedad de trastornos por estrés traumáticos, depresiones por desesperanza o de posibles trastornos de personalidad. Todo ello muchas veces, sin un solo golpe, sin un maltrato “directo”.

En ésta situación difícil de atravesar y en donde hay muchas personas involucradas es importante saber que siempre hay familiares, profesionales y organizaciones que pueden brindar ayuda. No olvidemos que los niños y las mujeres siempre son los primeros en ser rescatados en cualquier catástrofe, ésta puede ser una de ellas.




Cuando lo reto se enoja

Muchos  padres consultan para lograr una forma de poner límites sin provocar en sus hijos enojo. Parecería que no toleran el enojo, la furia, o el berrinche que provoca decir No a sus hijos.   Sobre todo en la primera infancia este deseo de los padres, es casi imposible. A los niños pequeños en su afán de ir conquistando y conociendo su mundo se mueven gracias a sus impulsos, ellos quieren tocar, correr,  alejarse,  esconderse….y los papas  tienen que decir No a casi todo.

Es esperable que el niño se enoje, reaccione mal ya que no lo dejan hacer todo lo que él quiere.

Lo más interesante es que los niños tienen que ir aceptando el No y con el tiempo ir modulando su reacción. Ambas cosas son necesarias para su crecimiento.

Para lograr esto, los papas tienen que ser constantes en las situaciones que ellos crean necesario poner un límite, contener la reacción de una manera adecuada para la edad. Y lo más importante No abandonar el reto porque el niño se pueda enojar.




Verdades y mitos sobre la Maternidad

Llega Octubre y comienzan los festejos para las madres, se las recuerda especialmente y aparecen las preguntas de rigor que ponen de manifiesto los mitos y creencias. ¿Madre se nace o se hace? ¿Qué es el instinto maternal, existe?

Sabemos desde la biología que el instinto es aquello que permite la supervivencia y la evolución de la especie. Por eso para algunos el instinto maternal es algo innato que impulsa a las mujeres a tener hijos, a protegerlos y a cuidarlos una vez que han nacido. Para otros no es un instinto sino más bien una preferencia, un deseo que se relaciona con el tipo de vínculo que se haya tenido en la infancia con los progenitores, entre otros factores.

Consideramos que el sentimiento maternal se construye a lo largo de la vida de una mujer. Antiguamente se pensaba a la mujer desde una perspectiva biológica donde se le enseñaba que su tarea específica y fundamental era la maternidad, que el amor maternal era algo instintivo, algo innato. Hoy las cosas han cambiado hay mujeres que deciden no ser madres, que su realización personal pasa por su trabajo, por su profesión. Sin embargo hay muchas mujeres para las cuales ser madre es un fuerte deseo, que completa su vida y sus expectativas.

La maternidad para las mujeres puede ser tanto fuente de felicidad como de conflictos, algo placentero o algo que implique un sacrificio. Todo esto depende de la significación que le dé esa mujer, las expectativas que tenga sobre la maternidad, la relación que haya tenido con su propia madre, sus vivencias, sus emociones, la relación con su pareja, su deseo, así como también la educación y el entorno social en el que se encuentra. Lo vivido, más lo sentido, lo que uno proyecta para sí y para su pareja, es lo que da sentido particular a esa maternidad.

Una vez que el niño llega al mundo, ella se vincula con él día a día con una resonancia personal y única que se establece con cada hijo. La crianza de un niño se basa en un aprendizaje permanente del niño y de los padres, es un camino que se va construyendo en el tiempo y con la interacción entre ambos. Requiere de presencia, de perseverancia, de dedicación. Los niños traen al nacer todo su potencial y necesita de los padres para que este pueda desplegarse.

Estar en sintonía con uno mismo en un momento primordial de la vida hace que se arribe a la maternidad con grandes dosis de felicidad y realización

Feliz Día!




La importancia del Juego en la niñez

El juego es la actividad natural que realizan los niños y que es vital para su desarrollo físico y emocional. Es el primer instrumento que posee el niño para aprender y para conocerse a sí mismo, a los demás y al mundo que los rodea. El juego favorece el crecimiento, el desarrollo del pensamiento, la relación con otros y la autonomía. Gracias al juego, se desarrolla la imaginación, la capacidad creativa, ya que con experimentación, la invención de estrategias de acción, la manipulación, logran conquistar nuevos espacios, aprender diferentes destrezas, descubren que sienten, que pueden, y que no. Podríamos decir que el juego es el idioma de  los pequeños.

Los niños juegan por placer, el juego es en sí mismo una actividad placentera. Pueden apasionarse, imaginar, hacer a su manera, pero también respetar el juego de los demás, intentando lidiar, consensuar, o seguir pautas o reglas acordadas. El juego les permite la descarga de agresión y el despliegue de la misma. Es  una actividad que ayuda a relacionarse con otros niños, a trabajar la perseverancia, a elaborar situaciones dolorosas.

Al jugar, ejercitan su cuerpo en crecimiento, aprenden a controlar y coordinar sus músculos, las articulaciones, los movimientos, pero además, estimula la inteligencia y las emociones. Los niños juegan no solo para divertirse o distraerse, también lo hacen para aprender. El juego es el termómetro que mide la salud de nuestros niños. Un niño que juega está sano física, mental y emocionalmente. Cuando los niños de cualquier edad están enfermos, dejan de jugar, porque el juego implica una actitud activa y no pasiva, una acción física, emocional e intelectual activa para comprometerse libremente en el juego. El juego es por tanto el mejor indicador de la salud de tu hijo, es tan importante como la comida y el sueño.

El juego se va modificando, adquiere otras formas y significados a medida que crecen los niños pero es imprescindible en todas las etapas de la infancia. Existen muchísimas formas de jugar, estarán limitadas por el espacio que tengan los niños para desarrollar sus juegos, los recursos que les proporcionen los adultos y por su propia imaginación.

Los padres son los primeros compañeros de juego que tienen los niños, con ellos aprenderán a imitar sonidos, a sostener los juguetes que se le ponen en las manos, a tirarlos y disfrutar con el ruido que provocan al caer, más tarde a esconder y encontrar cosas. Poco a poco ellos aprenderán a jugar solos durante cortos periodos de tiempo, cada vez podrá entretenerse más tiempo solo, siempre que tenga objetos con los que jugar y espacios para desplegar su juego. Por ello los adultos deberían facilitar los medios, los materiales y el espacio necesario para jugar.

Muchas veces, los padres, influenciados por la publicidad, proporcionan a sus hijos solo “juguetes educativos” o  muy estructurados, limitando el juego espontáneo o generado por ellos, el cual les  permite aprender sobre el mundo real, sobre si mismo y sobre su entorno, y esto es tanto  más educativo. Es muy útil y agradable para los hijos, también para los padres, jugar juntos, revolcándoos por el suelo, modelando plastilina, cantando, bailando., jugando a las visitas o a la pelota. Esto no solo mejorará el vínculo con nuestros hijos, también hará que él se sienta más feliz, a la vez que los papás pueden recuperar la alegría del recuerdo de sus juegos infantiles.

¡No saben los que se pierden al no jugar con los niños! Ambos recordarán siempre esos momentos de emoción y sonrisas. Aunque sólo sea media hora, veinte minutos, liberándonos de todas las cargas y obligaciones podemos jugar con nuestros hijos a las escondidas, a los indios, o a lo que ellos quieran. Es una experiencia enriquecedora.




PADRES QUE CRIAN SOLOS

Cada vez existen más hombres que se hacen cargo de enfrentar la crianza de sus hijos solos, ya sea porque su pareja ha fallecido o porque la madre ha abandonado la familia. Hoy sabemos que tienen la misma capacidad que las mujeres para ocuparse de los niños. Al principio, al igual que una mujer, siempre hay angustia: “cómo voy a hacer”, “cómo podré solo”; pueden sentir que les falta la comprensión y la sensibilidad de las mujeres.
Hay un mito social que dice que cuando una mujer se queda sola, no solicita ayuda a nadie y sigue adelante con sus hijos, y que no sucede así con el varón que luego sale a buscar a otra compañera. La realidad hoy es otra, y que echa por tierra dicha “distorsión cultural”: un hombre está capacitado para hacerse cargo de sus hijos y no necesita la presencia femenina para resolver los temas domésticos y cotidianos. Vemos que lo masculino ha ido cambiando en los últimos años, el hombre de hoy muestra más socialmente sus afectos, emociones, y debilidades. Los hijos están accediendo a una paternidad distinta Hoy vemos papás más presentes acompañando desde la gestación, y en los diferentes momentos de sus hijos. . A través de los años el rol y la acción de los papás en la crianza de los niños ha ido cambiando.
En general no es fácil criar hijos aún cuando hay dos personas. Si los varones por alguna u otra razón, soltería, divorcio, separación, viudez o decisión personal tienen que criarlos solos, formando familias monoparentales, será prudente hacer un análisis de sus propios conceptos acerca de la crianza, de las ideas de su propia historia familiar y de los recursos con los que cuenta. Sin embargo, si están dispuestos a seguir adelante, no hay razón para creer que una mujer lo hará mejor que un varón
Es bueno tener en cuenta que es muy importante intentar no aislarse del mundo. Es bueno encontrar en la familia una figura materna que permita el accionar de la presencia femenina. Puede ser una abuela o una tía que cumpla ese rol.




Papa el héroe de la infancia

En la actualidad la crianza de los hijos ya no es exclusividad de las madres. Los papás de hoy se encuentran más comprometidos con el mundo afectivo y comprenden que pasar más tiempo con sus hijos es enriquecedor para ambos. Compartir actividades con hijos permite desarrollar y fortalecer el vínculo con ellos. Con papá se pueden desarrollar actividades lúdicas que generan diversión y dan fuerza. Los niños se sienten fortalecidos y acompañados por sus padres.
El papel del padre es fundamental en la educación, desarrollo y en la formación de la personalidad de los pequeños. El vínculo es indispensable, siendo fundamental que el padre esté presente en la dinámica familiar, que participe y se involucre en la crianza. La influencia paterna interviene en el desarrollo de aptitudes diferentes particularmente en establecer relaciones sociales. Los niños que comparten una relación empática con sus papas obtienen la ayuda necesaria para enfrentar sentimientos negativos ya que los hombres tienen capacidad de reconocer y responder en forma constructiva a estas emociones.
Los papás les ayudan a salir al mundo promoviendo la separación de la mamá, y aportan también un modelo de identificación masculina para los varones y un modelo de diferenciación para las niñas.
Papá vivido como héroe que tiene una capacidad especial para ayudarnos a resolver problemas, comprendiendo y mostrándose como modelo para sus hijos.
Época para sentirse un príncipe para la niña y un ídolo para el varón.
Un padre presente, amado y respetado, es una figura central en la vida de un hijo  para poder transmitirles valores, tradiciones, poner límites. Poder ser escuchado, comprendido y acompañado por él hace la vida más fácil y más divertida.




La figura del padre desde el comienzo de la vida del niño

Cuando un hombre se convierte en padre. Pasar de ser hijo a ser padre no siempre es una tarea fácil. Desde la noticia del embarazo los hombres al igual que las mujeres, comienzan a experimentar una serie de emociones: alegría, temores, dudas, orgullo, inseguridad, etc. Es un momento de cambio, en donde toda su historia como hijo se pone en juego. Al igual que la mujer el varón, comienza un proceso en el que se va haciendo padre a través de su capacidad de pensar y aprender de sus aciertos y sus errores, de tolerar las desilusiones.
El rol de los padres se ha ido modificando a lo largo del tiempo, antiguamente cumplía un espacio más periférico, en la actualidad tiene un rol más participativo. Hoy vemos papás más presentes acompañando desde la gestación, los diferentes momentos de sus hijos. Con la salida laboral de la mamá tuvo que compartir con ella las tareas e incluso algunas veces se queda a cargo de las rutinas diarias. Esta presencia paterna en la crianza permitió acompañar el desarrollo del niño y disfrutar de sus cambios y sus logros.
Que un papá esté presente y cerca en la crianza de sus hijos es necesario y sumamente importante. Durante el embarazo para la mujer vincularse con el bebé está dado porque ella va experimentando los cambios en su cuerpo con el crecimiento del bebé y lo siente. En  cambio, el hombre debe generarlo a través de acciones externas, acompañando a la mamá a las consultas médicas y a los diferentes estudios y ecografías. A través de estas acciones puede mirar el desarrollo de su hijo, y junto con ella comenzar a vincularse con el bebé, a conocerlo. Preparar juntos el cuarto, comprar o arreglar la cuna en que dormirá, elegir el nombre, imaginar cómo será, le permitirá también a él atravesar los diferentes procesos emocionales que ayudarán a prepararse para la llegada y su transformación en padre.
Al nacer el niño o niña, a veces los papás se sienten excluidos por ese vínculo intenso que se da entre la mamá y el bebé. Pero es muy importante que sepan quienes cuidan la díada madre- hijo. Ellos colaboran que su presencia en ese momento es fundamental. Es mucho lo que ellos pueden hacer por la mamá y por el crecimiento de su hijo, no sólo a nivel concreto sino también emocional. Son los papás por ej, facilitando la comodidad de la madre al momento de amamantar, aceptando el modo que ella realiza los cuidados, entendiendo que es un proceso de adaptación entre uno y otro. Acompañan muchas veces las dificultades que la mamá atraviesa en estos primeros momentos hasta que conoce los ritmos y modalidades de su hijo alentándola, devolviéndole una imagen positiva e incluso ayudándola a pensar en el origen de la dificultad y la forma de solucionarla. A su vez al nacer los bebés comienzan a experimentar las sensaciones de lo que le produce placer y lo que lo desagrada, como el hambre, el frío, el calor o los dolores. Cuando un adulto responde a esas sensaciones de desagrado y lo calma, el niño va asociando el olor y la voz de ese adulto con un espacio seguro, percibe un encuentro con otro que lo ayuda a volver a sentirse bien, que lo entiende y lo calma. Si esto no lo hace sólo la mamá, sino que el papá también está presente en estas pequeñas pero importantes tareas diarias, el bebé asociará estas sensaciones de seguridad y calma con ambos. Aprenderá que existen dos adultos confiables, que lo quieren y lo cuidan. Esta sensación es la base fundamental sobre la que se cimienta la autoestima y la seguridad personal. Un niño con más de una figura de apego, con más de una persona que lo cuida y le hace sentir querible, es un niño que crece con una base más sólida para enfrentar la vida.

Recuadro
-Es importante generar el vínculo con su hijo desde el embarazo.
-Acompañar a las mamás a las consultas médicas y ecografías para comenzar a vincularse con el bebé y conocerlo.
-Al nacer el niño/a tienen una función muy importante: sostener la díada madre-hijo alentándola en su desempeño, devolviéndole una imagen positiva e incluso ayudándola a pensar en el origen de la dificultad y la forma de solucionarla
-Fortalecer su vínculo de apego con el niño/a participando en tareas sencillas como mecerlos para dormir, masajearlos cuando tienen cólicos, así los niños van asociando la sensación de bienestar que esto les produce a sus voces y sus olores.
-El padre es el primer modelo de hombre que tienen los hijos.
-Son los papás quienes entregan a los niños la identificación masculina, mientras que para las niñas son un modelo de diferenciación.
-El papel del padre es fundamental en la educación, desarrollo y en la formación de la personalidad de los pequeños.
-El vínculo es indispensable para los niños




EL ROL DE LOS ABUELOS

Cuando los padres se transforman en abuelos es un momento de gran alegría y mucha conmoción, en el cual hay que aprender a encontrar un nuevo lugar. Los hijos se convierten en padres y los padres en abuelos lo que implica un cambio de roles que a veces conlleva momentos de tensión y/o rivalidad. Es el momento de definir cuál es el rol que deben ocupar los abuelos. Es importante tener en cuenta que los hijos, ahora convertidos en padres son quiénes deben tomar  las decisiones para con sus propios hijos. Muchas veces sus deseos y opiniones deben quedar de lado en pos de dejar a sus hijos ejercer el rol de padres, experimentar, equivocarse y corregir. Sin olvidar que estos nuevos padres siguen siendo sus hijos y los necesitaran para sostenerlos, enseñarles, acompañarlos. Siempre los abuelos pueden colaborar con su experiencia para dar su consejo u opinión si se les solicita. Pero siempre debe considerarse que frente a los problemas que pudieran surgir, los niños(as) pueden resultar afectados con las diferentes posturas.
Los abuelos disfrutan y padecen el doble a sus nietos. Los disfrutan en los buenos momentos, sintiendo una doble satisfacción, por ellos y por sus padres, y en los momentos tristes como puede ser una enfermedad, los padecen  por partida doble, por un lado la preocupación que les genera el estado de salud de los nietos  y por el otro lado ver a sus hijos en situación de stress.
Los abuelos son los grandes historiadores familiares, encargados de trasmitir las costumbres, las tradiciones y los valores que pasan de generación en generación, lo cual contribuye, de algún modo, a reafirmar el sentido de identidad y pertenencia de los nietos, quienes con frecuencia les preguntan sobre la infancia de sus padres. Los abuelos aportan cariño y experiencia a sus nietos Los abuelos tienen la ventaja de poder recibir el amor de sus nietos sin tener los deberes paternales
Los nietos resultan ser acompañantes de un valor incalculable y permiten a los abuelos seguir sintiéndose activos y útiles.
Hoy el papel de los abuelos en la familia ha cambiado gran parte de las abuelas de hoy no son como las de antes. Suelen tener una vida más activa y mantienen una vida social, estén o no jubiladas. Hacen respetar más su tiempo y sus necesidades. A su vez como en muchos casos ambos padres trabajan algunos abuelos se encuentran al cuidado de sus nietos por largos espacios de tiempo en los que deben ejercer el rol de cuidadores y son muy activos en la crianza de los niños.
Además, cabe mencionar, que son las abuelas quienes principalmente instruyen  a sus hijas o nueras cuando se convierten en madres por primera vez, enseñándoles y transmitiéndoles sus conocimientos respecto al cuidado de los recién nacidos.




Volver a trabajar después de la licencia por maternidad

Muchos sentimientos afloran cuando termina la licencia por maternidad y tengo que dejar a mi bebe para retomar mi mundo laboral. Si bien hoy hay muchos programas en donde la mamá puede trabajar menos horas o desde su casa algunos días no deja de ser una decisión difícil desprenderse del pequeño.
Los primeros meses la mamá con su bebé disfrutan de esa unión cálida, despareja, simbiótica, inquietante, ambos saben que se necesitan. Y tener que dejarlo muchas veces a los 90 días o antes, es fuerte para los dos.
Lleva un tiempo previo para tomar decisiones junto con el papá; que hacer a la hora de dejarlo, con quien, donde, desde cuándo. Más todas las ansiedades que despierta en los padres si estará bien dejarlo, si se adaptará, la sensación es ellos son los mejores cuidando a sus hijos.
Es un gran desprendimiento, necesario, del cual se podrán tomar todos los recaudos para que todos estén adaptados al cambio.
Es importante tener en cuenta: el adulto va a tomar la mejor decisión después de haber pensado quien será mejor para el cuidado del bebe y con quien estarán más tranquilo. Realizar el proceso de elaboración de sus ansiedades ante la próxima separación. Comunicarle al bebe que va a pasar cuando mamá vuelva a trabaja.
Muchas son las opciones, la abuela, la guardería, quedarse con alguien en casa, todas son válidas pero se impone un tiempo previo de acomodación de todas las partes. En donde los padres podrán ir ajustando los detalles que hacen a la vida del recién nacido y a este nuevo ritmo que hay en la casa.
Los primeros días retomada la actividad laboral, la mamá estará muy ansiosa hasta el reencuentro con su bebe, testeara a cada rato como está y seguramente el jefe le tendrá paciencia por la gran distracción que tiene.
Con el correr de los días, todos estarán adaptados a la nueva rutina.
Este puede ser uno de los momentos difíciles que se presentan en la crianza de un hijo, sepamos que todos los niños y los papas pueden superarlos de manera exitosa.