¿Será posible hacerte sentir que a pesar de no verte te abrazo con mucha fuerza?

Esta es la pregunta que me hago cada día, e intento buscar la manera de transmitirte que podemos estar cerca a pesar de la distancia física.

“Hola hija ¿Cómo estás? Estamos con mamá en el auto, terminando un trámite, ¿querés asomarte al balcón con los chicos así los vemos que los extrañamos mucho?”

Esas fueron las palabras de mi papá, Víctor, de 73 años al tiempo de haberse iniciado el aislamiento social preventivo obligatorio en la República Argentina a causa del conocido COVID-19. Y por supuesto, mi respuesta fue un SI. Al asomarnos con mis hijos de 15, 13 y 7 años vi como mi papá se emocionaba hasta las lágrimas.

Imagen que me marcó y me dejó pensando mucho.

Muchas personas de la tercera edad se sienten tristes por no poder tener contacto con sus hijos y nietos. Con el correr de los días el ánimo comenzó a decaer y la necesidad del contacto físico comenzó a sentirse con mayor profundidad. Ya no alcanzan las video llamadas, la presencia física en el vínculo se vuelve fundamental para ellos. Es la cuota de energía que les hace falta para seguir adelante, para que sus días cobren nuevamente sentido.

Desde el pensamiento racional pueden entender que quedarse en sus casas forma parte de las medidas de precaución para evitar el contagio del coronavirus.

También comprenden que están dentro del llamado grupo de riesgo y que la forma de no enfermarse es evitando el contacto con aquellos posibles portadores de la enfermedad, sus nietos. Pero la emoción no siempre entiende a la razón, y los sentimientos de desesperación salen a borbotones. Este cambio en las interacciones sociales pone de manifiesto la necesidad del contacto físico. Las ganas de vernos y abrazarnos son mutuas. ¿Cómo transmitirles que, a pesar de no vernos, estamos presentes y no están solos? Parte de este desafío es buscar la forma mediante la creatividad y la tecnología para recrear los vínculos.

Entenderlos y acompañarlos se vuelve una misión importantísima para los hijos y nietos. Sostenerlos afectivamente y que sientan nuestra presencia aun estando lejos es fundamental en esta etapa. Así van a sentir que valió la pena este gran esfuerzo cuando termine la cuarentena y podamos volver a abrazarnos.

Carolina Gutman
Lic. en Psicológía
Momento Cero