Para el CEO de una empresa grande, mediana o pequeña tiene la responsabilidad de los resultados económicos, de la solución de problemas, de la consecución de objetivos, de la toma decisiones asertivas, por lo que su estado emocional y su vigilancia cerebral son muy importantes. Toda esta actividad es por sí, suficientemente estresante en condiciones financieras normales, con una crisis económica, donde es la propia empresa la que está en juego, los factores estresantes aumentan considerablemente.

El estrés es una respuesta del organismo cuando percibimos que una demanda externa pone en riesgo nuestro bienestar y que excede nuestra capacidad para hacerle frente. Cuando el estrés aumenta en intensidad y se prolonga en el tiempo produce síntomas tanto físicos como emocionales. Las tensiones musculares, el insomnio, trastornos digestivos, dermatitis alérgica, caída de cabello, hipertensión, así como el riesgo de obesidad y de diabetes son algunos de los síntomas físicos que se pueden presentar. El estrés también puede generar o exacerbar enfermedades como problemas cardíacos, enfermedades inmunológicas,
En cuanto al aspecto emocional la persona se vuelve más irritable, los enojos son frecuentes, se deterioran los vínculos familiares, laborales y sociales, puede sentirse deprimida o ansiosa. El cansancio, agotamiento, la pérdida de memoria y la alteración de la atención selectiva también se encuentran presentes por lo que se verá afectada la capacidad de los CEOs para tomar decisiones adecuadas, jerarquizar lo relevante, en definitiva, ejercer eficientemente su función. El ejecutivo se percata de que no rinde igual, de que está agotado, no puede concentrarse como antes ni es tan resolutivo y sabe que tiene mayor probabilidad de errar en un momento especialmente vulnerable para la organización todo esto aumenta el nivel de estres formando un círculo vicioso que es necesario frenar.


Qué hacer para mejorar esta situación?
a. Lo primero que debemos recuperar es el tiempo para uno mismo, que generalmente es lo primero que dejamos.
b. Intervenir lo antes posible para evitar o reducir los síntomas.
c. Respetar los tiempos necesarios para atender las necesidades físicas y psicológicas básicas. (horarios de comida, horas de descanso, visitas al médico, etc).
d. Buscar soporte emocional en el placer y en el apego, juntándonos con amigos, familia, seres queridos.
e. Recuperar tiempos de ocio, realizando actividades placenteras para relajarse y divertirse, dejando de lado las preocupaciones por un rato. Nos devuelve energía y calidad del pensamiento para retomar la rutina laboral. (juego, música, arte..)
f. Hacer deporte dado que hace que liberemos endorfinas y promueve el descanso reparador.
g. También es muy bueno la práctica de técnicas de relajación y/o meditación.
h. Si nos sentimos muy desbordaos y no logramos disminuir los síntomas del estrés es recomendable consultar a un profesional de la salud mental. El psicólogo nos ayuda a identificar las fuentes exactas de estrés o preocupación, en cada caso particular, nos indica las pautas de acción necesarias y cómo mantener los hábitos saludables.
Mejorar la calidad de vida y cuidarnos depende de nosotros.