Con el pasar de los años, los adultos perdemos conexión con nuestro niño interior,

las diferentes responsabilidades nos encierran en un traje de adulto.

Como consecuencia olvidamos la habilidad de jugar.

Un autoexamen nos ayuda a pensar en nuestro niño interior:

¿De niño como era introvertido o extravertido?

¿Hace cuánto que no me río de algo tonto?

¿Cuál era mi escondite preferido?

¿Me gustaba saltar en la cama?

Cuando mis padres llegaban del trabajo, ¿cuánto jugaban conmigo?

¿Recuerdo algún super-poder de sus padres?

¿Me gustaba hacer travesuras?

¿Cómo me decían cuando era niño?

Esta listo para ver su niño interior.

No necesitas una máquina para conectarte con un niño interior.

Solo juega con tu hijo.

No impongas jerarquías.

Siéntate a la misma altura de tu hijo.

Cuando juegues, no des órdenes.

Simplemente juega.

Si te mancha no reniegues.

Mánchalo tú también.

Un niño feliz está más abierto al aprendizaje

Conéctate con tu hijo

Conéctate con tu niño interior

 

JUEGA.