Si la salud mental implica un bienestar emocional, psíquico y social el cual afecta nuestro modo de pensar, de sentir y de actuar, este año con la llegada del Covid19, la salud mental está librando una gran batalla y ya se la observa dañada.

Hace varios meses un virus desconocido que aún no logramos entender bien, nos enfrenta con nuestras angustias más primitivas. Nos enfrenta con nuestra vulnerabilidad y por lo tanto con nuestra finitud. El miedo a enfermar y morir se pone al frente. Y por otro lado no podemos dejar de tener incertidumbre, ¿qué va a pasar?, ¿cuándo se encontrará la vacuna y con eso la prevención?, ¿cuándo nuestra vida volverá a parecerse a la anterior?, ¿cuándo nos sentiremos nuevamente seguros y confiados? Toda esta incertidumbre nos hace estar tensos, preocupados, alertas y con mucha angustia. Los efectos emocionales de esta situación crítica ya se observan con las apariciones de trastornos de ansiedad,  depresión, aumento del consumo de sustancias. Aún los más resilientes ya están sufriendo mucho cansancio físico y un gran agotamiento mental. 

¿Cómo recuperamos la salud emocional y psíquica en este contexto? Creo, en primer lugar, aceptando que somos vulnerables, que no podemos controlar todo, y que es necesario enfrentar el miedo que todo esto nos produce buscando información fidedigna sobre cómo cuidarnos. Segundo, diseñando una cotidianeidad saludable presente, que incluya la existencia del Coronavirus, para que nos permita realizar nuestras actividades, tener objetivos de corto plazo, y conectarnos con nuestros vínculos de afecto. Ya hemos aprendido en este tiempo cuanta energía nos ofrece la presencia de otro humano vibrante. Busquemos recuperar actividades placenteras, como actividad física, arte, música, meditación que nos permita despejar nuestra mente.

Hoy recuperar y cuidar nuestra salud mental es una prioridad. Es necesario aumentar nuestro sistema inmunológico emocional para hacer frente a esta situación cuya salida se observa muy lejana.  

Lic. Adriana López
MOMENTO CERO