Desde que empezó este aislamiento social obligatorio y preventivo, tanto los que nos quedamos en casa como aquellos que salen a asistir a otros, seguramente hemos tenido pensamientos fugaces en momentos íntimos con nosotros mismos, y posiblemente nos hemos hecho varios cuestionamientos:
¿Qué significa esto en mi vida?
¿Qué tengo que enfrentar de mí mismo?
¿Me obliga esta situación a hacer un cambio en mi forma de sobrellevar las dificultades?
¿Por qué me resistía antes cuando tenía una vida que me facilitaba hacerlo?
Aparecen nuestras sombras. Lo que antes creíamos que era un impedimento ahora es realmente una dificultad, y lo que nos daba pereza hacer, ahora daríamos lo que no tenemos para poder hacerlo.
Quiero contarles en primera persona una de las cosas a la que me estoy enfrentando hoy con la pandemia.
Desde siempre fui “familiera”, me gustaba tener cerca a mis padres (específicamente a tres cuadras de mi casa), necesitaba el apoyo amoroso, contenedor e incondicional de ambos. Hoy ellos ya no están conmigo físicamente, pero los llevo siempre en mi corazón.
Hoy el aislamiento me encuentra junto a la familia que formé: con mi esposo Claudio y mi hija menor Eugenia, de 24 años. Vivimos armoniosamente, la pasamos muy bien, cada uno ocupándose de sus cosas y compartiendo momentos juntos los tres también. Pero la pandemia me trajo estar lejos de mi hijo mayor Lucas, una realidad que nunca la hubiese imaginado en este contexto.
Como mamá, siempre me gustó estar presente en la vida de ellos, acompañarlos, mimarlos, crecer juntos.
Hoy la pandemia me enfrenta quizás con lo que más me duele en la vida: tener lejos a mi hijo.
¿Cómo decidí sobrellevarlo? Ante todo, confiando profundamente en que Lucas está bien donde está, convencida que es un hombre fuerte y que está muy bien acompañado. ¡Sé que ansía volver a casa pronto para darnos un fuerte abrazo, al igual que lo anhelo yo -y siempre que el protocolo nos lo permita! – Sé que ese momento cada vez está más cerca.
Así que mi conclusión es que yo, Emilia, me encontré en esta pandemia con mi mayor dificultad: saber esperar.
Te agradezco que hayas llegado hasta acá con la lectura. Es muy sano compartir nuestras emociones y me gustaría poder conocer las tuyas.
Te invito a pensar en este momento inédito que le está sucediendo a toda la humanidad:
¿En qué te atraviesa a vos esta pandemia? ¿Y cómo pensás resolverlo o enfrentarlo?
Gracias, ¡te leemos en los comentarios!
Un saludo a la distancia.
Emilia