La crianza de los hijos ya no es exclusividad de las madres. Los papás de hoy se encuentran más comprometidos con el mundo afectivo y comprenden que pasar más tiempo con sus hijos es enriquecedor para ambos. Compartir actividades permite desarrollar y fortalecer ese vínculo. Con papá se pueden motivar actividades lúdicas que generan diversión y dan fuerza.  A partir de este encuentro, los niños se sienten fortalecidos y acompañados.

El papel del padre es fundamental en la educación, el desarrollo y la formación de la personalidad de los pequeños. El vínculo es indispensable: se hace fundamental que el padre esté presente en la dinámica familiar, que participe y se involucre en la crianza. La influencia paterna interviene en el desarrollo de aptitudes diferentes; particularmente, en establecer relaciones sociales. Los niños que comparten una relación empática con sus papás obtienen la ayuda necesaria para enfrentar sentimientos negativos ya que los hombres tienen mayor capacidad de reconocer y responder en forma constructiva ante estas emociones.

Los papás ayudan a sus hijos a salir al mundo promoviendo la separación de la mamá, y aportan también una oportunidad de identificación masculina para los varones, y de diferenciación para las niñas.

Papá es vivido como un  héroe que tiene una capacidad especial para ayudarnos a resolver problemas, comprendiendo a sus hijos y mostrándose como modelo.

Es esta una época para sentirse un príncipe para la niña y un ídolo para el varón.

Un padre presente, amado y respetado es una figura central que podrá transmitir valores, tradiciones y poner límites en la vida de los hijos. Poder ser escuchado, comprendido y acompañado por él hace la vida más fácil y más divertida.

Lic. Emilia Canzutti

Corregido por Marina Sanz